El Instituto Tepeyac se define y enriquece en la línea educativa de la concepción cristiana y humana del hombre, persona en comunidad.
Como escuela católica y franciscana, reforzamos la conciencia de ser hijos amados de Dios, quien crea a cada persona única, con dones y talentos particulares, y que está llamada a realizarse plenamente y a ser feliz.
Tiene su fundamentación más profunda en el Evangelio de Jesucristo que ilumina y anima esencialmente lo que somos y hacemos. Todo nuestro trabajo educativo, está en búsqueda de ese hombre y mujer con sentido de trascendencia, “hecho a imagen y semejanza de Dios”, que se relaciona con Dios, como Padre con los demás, como hermano con su entorno como administrador, velando por su conservación y transformación fomentando así una conciencia ecológica.
El Instituto Tepeyac concibe a la persona como un ser abierto a los otros, que necesita de los otros para crecer, para comunicarse, para vivir, por eso colocamos a todos los alumnos y a cada uno de ellos en el centro de las preocupaciones de la escuela.
Somos seres polarizados, entre autonomía – libertad e interdependencia, pero creemos que se puede dar la armonía, por eso optamos por una cultura para la vida en común. Los vínculos afectivos que comprenden el amor, la amistad y la compasión, son parte integrante de nuestra educación, así como el trabajo en equipo.